Música

Música Opata

Aunque aun nos encontramos en el proceso de investigacion y recuperacion de nuestra cultura de donde nosotros esperamos encontrar mas musica creada por nosotros los Opatas.

Y tantas otras dispersas e ignoradas que atestiguan con su belleza y persistencia ser el Arte predilecto de nuestro pueblo pleno de sensibilidad y que, consecuentemente con la música, nace el baile y la danza, el primero para expresar sus alegrías y emociones, como gente tan centrada y positiva que son y, la segunda, como lo testimonian principalmente la Danza de Invocación de las Nubes, nuestra manera de orar, como somos un pueblo esencialmente agricultor, para impetrar la bendición de la lluvia.

Nuestros bailes y juegos aunados al canto y la música son motivo para nuestros “guatequis” o fiestas, como para conmemorar fastos y hechos históricos.

Por el momento, gracias a las décadas de investigación de campo llevadas a cabo por Rodolfo Rascón Valencia, se conocen las siguientes piezas musicales de Opata, algunas de ellas se realizan en Yucatán, Sinaloa, Durango y Nayarit, y forman parte del folclore musical de los indígenas. hermanos de esas tierras. También se debe tener en cuenta que (Bacadeguachi) Bacadehuachi es la ciudad que logró las contribuciones más musicales:

La Lista

De los Opatas de Bacadehuachi, el titulo significa “la flor de las doncellas”, planta conocida como salvia. Los misioneros la aprendieron y la llevaron al sur para ejecutarla y popularizarla entre los nativos (los Huicholes de Nayarit la interpretaron una versión modificada en el siglo XX en la televisión con violines).

Hermosa canción de cuna, compuesta por los Opatas de Nacori Chico, con dedicación para Sata Rosa de Lima, la nueva patrona de la comunidad desde 1770.

Canción tepacheña rescatada gracias a la colaboración del señor Rodolfo Rascón y el profesor Francisco “Pancho” Blanco.

Compuesta por los Opatas en Cumupas (Cumpas), el profesor y musico cumpense Don Salvador Burruel la cantaba completa, pero desafortunadamente nunca se llegó a documenta, aunque gracias a su hijo Manolo Burruel en 1985, se documentaron unos versos solamente.

Compuesta en Bacadehuachi, esta canción festiva y alegre con el nombre que le damos al zopilote; los versos que se rescataron en 1985 fue gracias a Ramon “El chinura” Figueroa (dos años antes de su fallecimiento).

Cantada y bailada por los Opata Eudebes de Nacori Chico cada 2 de febrero (día de la Candelaria) durante la fiesta del tahuaro; pero más tarde por el bacanorense Reyes Ruiz Salas (fundador del rancho Pinos Altos) la celebración fue trasladada al 6 de enero (el día de los Santos Reyes), pero a cambio del favor, cada año, donaba una res que se preparaba para aquella celebración.

Canción “chusca” de los Opatas de Huachinera y Bacadehuachi. Fue rescatada gracias a que en 1980 solamente la sabían las hermanas María, Mariana y Anatolia Valencia López, de Bacadehuachi, así como don Heriberto Cuevas Beltrán, opata de Huachinera y su coterránea Rosa Aguilar de Sata Cruz.

Esta alegre melodía consta de dos partes a ritmo de seis octavos y se llega a interpretar en muchos pueblos y la bailan improvisando una variada y simpática coreografía.

Extraña y bella canción de los Opatas de Ophutu (Oputo/Opoto), nombre que fue cambiado por "El Tartamudo" y hasta mediados del siglo XX, la tocaban y cantaban los integrantes del mariachi local "Los chabacanos" de Don Isidro Arvayo, con el nombre del carpintero.

Luego esta canción fue llevada a Yucatán por los Opatas que llegaron con vida en la expulsión genocidio Yaqui en el cual no solo nuestros hermanos Yoeme se vieron enormemente afectados sino también Opatas, Mayos, Guajiros y otros indígenas de la región. En Yucatán la canción fue cambiada adjudicándosele otra letra y otra música; grabada en 1927 por el trio Garnica Ascencio.

En 1937, Antonio “El chueco” Varela, de Tepupa, utilizo la música original de esta canción con otra letra que hacía “choteo” y “guasa” de todas las jóvenes pueblerinas del centro del estado de Sonora, y renombro la canción como “Las muchachas de los pueblos”. En la versión original (de los Chabacanos) y en la de “el chueco” Varela, son utilizadas la 3ra. y 6ta. líneas de cada sexteta, para tartamudear las palabras y frases, de tal forma que resultan difícilmente inteligibles, pero sumamente graciosas.

Es una canción de los Opatas de Nacori Chico con un ritmo lento y lastimoso; fue creada con el propósito de divertir y hacer sonreír a quien la escuche. Parte de su letra fue rescatada, la última persona que se conoce la conocía completa fue Nicolas Fimbres en 1980.

Canción de Bacadehuachi que hace un gracioso relato de una aventura que vivió su compositor cuando salvo el pellejo encaramándose en los árboles que cita “la tésota y la chínota”, al ser atacado por una manda de coyotes. El 1980 el único que la cantaba era Aberto Moran Galindo.

Canción de Bacahadehuchi que se dice fue transladada a este poblado por unos Guarijíos apellidados Ayón, a finales del siglo XIX. Es también una pequeña obra actuada Opata-Guarijío en la que un hombre y una mujer bailaban, cantaban y dialogaban en su lengua y en castellano.

En 1986, Rodolfo Rascón visito varios pueblos Yoeme, Yoreme y Macurawe(Guarijío) para investigar el origen de esta melodía, pero nadie recordó haberla escuchado. El rescate de esta canción fue gracias a la cantora Rita Romero Moreno de Valencia.

Es como nosotros los Opatas llamamos a la flor de trigo (espigas de trigo), es una canción de Bacadehuachi muy hermosa pero muy breve dado a que se perdió gran parte de su letra.

Es una canción de los Opatas de Güepaca (Huepac) rescatada por el profesor Manuel Sandomingo en su libro Historia de Sonora. Esta canción era también interpretada durante la celebración del taguaro y se escenificaba en el cerro del Bûrichi, cercano al pueblo.

Canción de Bacahadehuchi, su título significa “el viento zumbando en el cañón”, fue rescatada gracias a Rita Romero Moreno de Valencia.

Como los Opatas le llamamos al tecolote, esta extraña y bellísima pieza musical que a principios de XX tocaban dos orquestas que existían en Bacadehuachi con la participación del violoncelo, flauta y el clarinete remedando el “Cucû” del tecolote con diferentes voces el contrabajo contesta con una voz grave y ronca, remedando a un búho viejo de mucha garganta, con un canto potente y feo.

Significa niño y es producto de Nacori Chico y Bacadehuachi, es una música sencilla, infantil y graciosa, rescatada gracias a la buena memoria y mejor disposición de la señora Anatalia Valencia de Fimbres. Es una de las piezas favoritas de nosotros los Opatas, pero durante mucho tiempo permaneció ajena al gusto popular por la falta de difusión (canción en dos cuartos).

Melodía muy antigua a la cual en las últimas décadas del siglo XIX se le adapto una letra muy simpática aludiendo a una máquina de ferrocarril que se averió camino a Pilares. Don Nestor Fierros Moreno, historiador oputense, cantaba completa esta melodía.

Escucha el audio.

Titulo impuesto a esta pieza por Pepe Madrid Durazo de Nacori Chico, primo hermano de la actriz Isela Vega Durazo en la década de 1960-1970, cuando unos emisarios culturales de la tribu yaqui, de gira por estos pueblos, la interpretaron al arpa, violín, guitarra y tambor. Según el arpero, esta melodía la aprendieron de los Opatas de la región.

La Cuarta Danza de la fiesta del Taguaro, bailada en las celebraciones de la virgen de la Candelaria en Bacadehuachi, hasta su prohibición, por el gobierno de Plutarco Elias Calles en 1923, modificada y utilizada como zapateado en la canción “Los Enanitos’’.

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